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Simplemente Webiando



¿Por qué huevos? preguntarás, mi dulce y tierna Molly. Para aquellos que no se acuerdan, ella es la razón absoluta de este blog.

¿Por qué no huevos?

Por alguna razón, disfruto lo absurdo de los huevos al azar sobe mi blog. Sólo sucedió. Un mes antes de escribir mi primera entrada de blog, tuve un viaje escolar obligatorio al Museo de SCAD. Y casi le paso por encima a un huevo ubicado estratégicamente en el piso de azulejos. Me llevó a una exposición que me impactó. Más tarde supe que la exhibición había sido creada por Chistopher Chiappa y se llamaba” El Huevo Asombroso”.

Eggs, huevos, cojones (Si, yo tengo algunos). De una manera extraña, me atrajo. Me enganchó. Hay una simplicidad en la forma de un huevo, que junto con su grandiosa composición me hizo pensar que era una vaina muy extraña, y me encantó. En otras palabras, disfruto de imaginar la expresión extrañada de sus caras cuando tratan de descifrar, ¿qué es la que hay con los huevos?

Cuatro años en la escuela de arte y el único movimiento que realmente se vino conmigo (sin bromas) fue el movimiento Dada. Era tan puramente absurdo hasta el punto de ser caprichoso. Sin embargo, todos los que hacían arte eran odiosamente serios acerca del mismo. Defendían su arte sin importar lo sin sentido y absurdo que podía ser, porque para ellos, reflejaba la vida misma. Después de otras cuatro visitas obligatorias al Museo, comencé a pensar, ¿por qué huevos?

¿Por qué me atraen tanto esos jodidos huevos? ¿Es porque en muchas culturas, es un símbolo de vida y fertilidad? Tal vez. Seguro, esa es una respuesta elegante. ¿Es porque representa un renacimiento y el nuevo año? Si eso te hace sentir mejor, entonces está bien. Realmente, es porque yo disfruto la ausencia de forma de un huevo cuando lo rompes. Algunas veces siento como que soy un huevo- que mi vida es como un huevo. Los discapacitados no tenemos esta armadura que ustedes llaman músculo manteniéndonos en una pieza, dándonos la forma o fuerza ideales. Somos crudos y sin forma, exactamente como la albúmina de un huevo, (eso es la clara del huevo, hice mi investigación acerca de la anatomía de un huevo, muchas gracias) derramándose por las superficies, tratando de averiguar qué coño hacer. Mientras tanto, nos la arreglamos para mantener nuestra parte más preciosa en excelente forma. La yema, si quieres, siempre está en el centro. Aproximadamente redonda, tal vez ovalada (no somos perfectos). Pero ahí está, tratando de mantener su mierda completa.

Mi Papi solía comerse las vocales y pegar las palabras cuando hablaba muy rápido. Cuando niña, me llamaba “tripa de pollo” en español, pero durante doce años no me di cuenta. Para mí era “tripapollo” cuando lo que trataba de decir era “tripa de pollo”. Yo estaba en un almuerzo, mis amigos estaban hablando sobre los apodos más extraños que habían escuchado. Y mi ridícula bocota sabelotodo pronunció estas palabras “Mi papá me llama…” Ahí es cuando finalmente me enteré que el hijo de su madre me había estado llamando intestinos de pollo todo el tiempo… lo siento, pero aún soy muy quisquillosa acerca de eso.

Los puertorriqueños decimos cosas raras. Por ejemplo, cuando sentimos que alguien no sirve para nada, decimos: “No puede ni voltear un huevo frito”. Esto generalmente se refería a las mujeres, porque, bueno, solíamos ser sexistas. Y se suponía que las mujeres estuviéramos en la cocina. Ahora, pensemos sobre esto, en el contexto de cómo yo sería valorada. Si aplicamos esta teoría, yo, como persona discapacitada, no puedo voltear un huevo frito. Coño, me sorprendería si pudiese levantar la espátula. Así que eso me clasifica como inútil. Ahora, añadimos mi feminidad y mezclemos con el hecho de que no puedo cocinar huevos. Enfrentémoslo, no puedo cocinar. Punto. Una vez más esto realmente me clasificaría como inútil, o tal vez incluso como una esposa no apta.

Este pensamiento me golpeó mientras esperaba que uno de mis profesores se presentara para el paseo escolar, mirando la pared con todos los huevos. Pensé cómo un único huevo sería sólo una salpicadura blanda y asquerosa en la pared, pero tres mil huevos, treinta mil huevos cambiaron completamente mi perspectiva de lo que un huevo defiende y representa. Una persona discapacitada es sólo una persona discapacitada. ¿Pero cómo veríamos a tres mil personas discapacitadas que se juntaran y comenzaran a ayudarse entre sí mientras se presentan con sus historias? No serían sólo personas discapacitadas, sino individuos con pasados complejos, presentes y esperemos que brillantes futuros. Sería fácil ver cómo treinta mil personas discapacitadas podrían cambiar la imagen y estigma de lo que representa ser discapacitados. No somos inútiles.

Así que, por eso los huevos… comiencen a acostumbrarse a ello, porque es

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