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La Llorona ¡un carajo!


Fotógrafa: Elisa Lonergan

SEÑAL DE ENCENDIDO

Acérquense mis bellas, les contaré la historia más escalofriante que sus oídos podrán escuchar y sus ojos podrán leer jamás (no sé cómo te desenvuelves). Es la historia de un hombre que se fue pal’ carajo. Ya sé lo que estás pensando: otra vez. Otra pieza feminista sobre como las mujeres son mejores que los hombres y toda esa tontería.

O sea… sí.

Pero, de verdad, sólo voy a despotricar acerca de la cosa más espantosa de la que pueda pensar: SOBREREACCIONAR.

¿De dónde viene esto? Bueno, yo acabo de pasar por una ruptura. Fue una vaina complicada. Probablemente porque sólo fue una ruptura normal. El no era un cabrón tratando de experimentar, o un hípster tratando de demostrar un punto. Él era un chico joven dulce y humilde que, bueno… simplemente se fue.

Simplemente desistió.

Concedido, es un pendejo.

Pero todo lo que tengo que decir es que yo puedo tratar con pendejos. No puedo tratar con idiotas. Me gusta pensar que no pierdes tu tiempo con una relación si aprendes algo de ella. Desafortunadamente, aún tengo que aprender de esta, ya que no hice nada equivocado. Te lo juro. He pasado varias noches sin dormir pensando en esto, pero no, no saco nada.

Así que, pensé que no habría perdido completamente mi tiempo si escribía una entrada en el blog acerca de esto.

En nuestra primera cita, él estuvo colocando esta canción llamada La Llorona. En ese momento era súper romántico. Ahora, me digo… “Muchacha… agarra una pista”. Como todos los después de una ruptura, he mirado los detalles hasta el punto de no retorno, así que procedí a investigar el folclore en el que se basa la canción.

En resumen, esta pobre mujer hermosa se casa con este tipo rico y guapo. (Yo creo que es guapo, quizás sea un tipo promedio, pero tiene plata, a si que a quien le importa). Mientras tanto, el suegro no aprueba el matrimonio así que se alejan de los suegros. Pasan los años y el esposo rico y feo (sí, decidí que es feo, no puede ser rico y guapo, eso es demasiado poder) el tipo se aburre de su hermosa mujer. La deja a ella y los dos bobalicones que tuvieron juntos por una nueva cosita joven. La Llorona enloquece porque ahora está varada – Dios sabe dónde- y tiene que cuidar de sus dos pequeños demonios (o sea, son 50% hijos de su padre, así que no pueden ser buenos). Es una madre soltera en el siglo 16, supongo que en esa época no estaba Lizzo cantando Truth Hurts cada 15 minutos. Así que por supuesto, ella se deprime… está bien, pero pierde control y ahoga a sus niños antes de suicidarse.

Así que ahora este pobre engendro tiene que caminar por el bosque por el resto de la eternidad, llorando porque sabía que la había embarrado feo. Está buscando las almas de sus niños, porque Dios decidió que era la única manera que podría entrar al cielo. Mientras tanto, el tipo rico y rechoncho que dejó a su mujer y dos hijos, está viviendo su vida, haciéndole Dios sabe que a la pobre nueva mujercita.

NO HAY CASTIGO.

Necesito que esto impregne tu mente un minuto. Porque yo no entiendo el juicio.

Él simplemente se fue. Si, quizás le dio una excusa estúpida y poco convincente como “Estoy un poco decaído” o tal vez dijo algo como “tu discapacidad física me hace sentir como mierda porque llevamos tres meses y aún no he podido hablarles a mis amigos sobre de ti y no sé si alguna vez sea capaz de hacerlo” (Oh, si, ¿les suena?). Mientras, La Llorona probablemente está allí sentada con sus dos engendros recordando el tiempo que invirtió en este malagradecido idiota. Él probablemente sólo dijo “Lo siento” y se fue.

Ahí te das cuenta que este cuento folclórico a todas luces fue escrito por un hombre. Una mujer jamás hubiese considerado dibujar a otra mujer tan desquiciada como para matar a sus hijos.

Aquí es lo que una mujer habría colocado como final:

La Llorona llora por tal vez un día o dos, entonces miraría a sus dos hijos, se llenaría de rabia, dejaría a sus hijos con Hansel y Gretel (no sé), cazaría al idiota hdp, lo mataría, le diría a la mujercita que es una zorra y también que se salve a sí misma (sé que acá estamos tratando de empoderar a las mujeres, pero La Llorona no es perfecta).

Y la nueva moraleja de la historia probablemente sería: Muchachitos, cuando crezcan, sus acciones tendrán consecuencias…

Ahora, podría despotricar sobre cómo probablemente yo no voy a ser nunca suficiente para un hombre, bla bla bla porque soy discapacitada bla bla bla. Seamos sinceras, eso nunca es el caso realmente.

La verdad es que las mujeres son martirizadas y etiquetadas por la forma en que reaccionan. Desde el principio de las narraciones, las mujeres han estado colocadas en desventaja. Sólo quiero señalar que yo no comparto matar a la prole. Pero si quieres colocar una corona envenenada en la cabeza de un HDP y escapar en una carroza tirada por algún dragón, como lo hizo Medea (averígüenlo) entonces, háganlo. Quiero decir, por el put-- puro amor de Dios (pues sí, puedo comportarme un poco) si Medea era hija de Helio, el DIOS DEL SOL, y ella aún no era suficiente, entonces indudablemente, no me voy a sentir insegura por un triste cabrón.

Si tú eres uno de estos incompetentes e insignificantes cobardes que sólo, no sé… huyen o no tienen la habilidad para verbalizar emociones.

O mejor aún,

Sienten que derrumbando a tu pareja o en este caso, a tu expareja para hacerte sentir más listo o valiente o darte a ti mismo algún tipo de propósito:

I. Eres una mierda.

II. Me puedes besar…. las ruedas gastadas de mi silla.

III. Ellas van a estar bien. Ellas pueden vivir sin ti. Sorpresa, lo han hecho antes. Sería extremadamente útil si les das un cierre. Honestamente, puedes decir: “Me siento perdido. No tengo propósito en la vida. Eres demasiado para mí”. O cualquier cosa autocrítica que tú quieras decir. Pero déjalas con su cabeza en alto. Porque no hay razón en derribarla. Sólo haces que el tiempo que pasaste con ellas parezca oscuro y nublado como un recuerdo embrujado. Y eso es un jodido desperdicio.

Es por esto que… para futuras referencias, dejé de pensar que estoy reaccionando de más. La idea y el concepto de que yo exagere es inexistente. Yo reaccionaré como me dé la maldita gana. Y te aseguro que cuando me quite esa culpa, no tendré necesidad de llorar. No estaré obsesionada por haberte perdido. Ni por los increíbles recuerdos que estoy seguro tu sentiste también. Para esta Llorona, no habrá castigo. Yo no soy la hija de ningún dios, porque mejor aún, YO SOY UNA DIOSA (Tu sabes lo que quiero decir, Dios. Solo estoy tratando de probar mi punto.)

Al final de esta historia, serás tú quien buscarás en el bosque a alguien que se parezca a mí. Te obsesionará la idea de mí, y yo ya me habré ido en mi carroza dorada.

SE APAGA LA SEÑAL

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