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Sólo Viviré una Vez

Joven, Neurótica y Discapacitada


¿Recuerdas el movimiento YOLO (You only live once - Solo vives una vez) que ocurrió cerca de 2012? Todas las marcas promocionaban adolescentes saltando de los puentes en Benji, porque eh, ¿por qué no? Solo se vive una vez. Para ese tiempo yo tenía 16 años, pero no era la chica de 16 promedio. Yo era del tipo de chica súper responsable, que hiperventilaba antes de los finales (eso es una mentira. Yo tenía todas con A, así que nunca tuve que tomar un final). El tipo de chica que sabía lo que quería hacer con su vida cuando tenía nueve años. Ella también sabía dónde iba a vivir. Si la presionabas te daría la dirección de su futuro complejo de apartamentos. Sólo digamos que yo empecé a tener ataques de ansiedad cuando tenía 10 y tuve mi primer gran ataque de pánico completo a los 17, y sí, no te preocupes, más adelante escribiré sobre eso en otro artículo. Así que este movimiento YOLO, para mí, era autodestructivo. Era estúpido. Era una pérdida de tiempo. Tú (…Yo) tienes que planificar mucho para utilizar cada minuto de tu vida. En mi mente de pubertad, la idea de dejar que el destino, o como diablos quieras llamarlo, tomara el control, era orinar de miedo tus pantalones de Burberry. Ahora, aquí es donde explico porqué. Yo no soy una joven neurótica promedio. Soy una joven físicamente discapacitada y neurótica que está lidiando lentamente pero de forma segura con ese problema. Pero cuando me despierto una mañana y siento una cosquilla en mi pecho el pensamiento “al diablo mi vida” revolotea sobre mi frente como una pantalla de Led, y trato de no demostrar que estoy preocupada, pero la pantalla me delata y aquellos más cercanos a mí me preguntan: “¿Qué pasa? ¿Estás enferma?” ¿Cómo coño sé si estoy enferma? Yo claramente siempre respondo no a esta pregunta, porque quien carajo respondería que sí antes de ir a los doctores? Eso suena como juju malo. Mi punto es que la mortalidad y yo somos amigas por correspondencia, y cada vez que hay un cosquilleo en mi pecho es ella diciéndome “¿Qué tal, cabrona?” . Para aquellos que no entienden mi humor, yo podría morir, cada vez que visito el hospital, tengo un mayor chance de morir. La ironía de todo esto: Yo nunca planifico estas visitas.


Supongo que yo podría haber estado celosa de quellos que adoptaron el movimiento YOLO, porque significaba que podían escoger qué hacer con su futuro. Eran descuidados. Si saltaban de un puente… bueno, podían saltar de un puente. Al crecer yo nunca sentí tener muchas opciones para mi futuro, así que “sólo vives una vez” me aterraba , porque ¿Cuál era el tipo de vida que vine a vivir? ¿Terminaría en una jodida casa de retiro a los 23, con Petra como compañera de cuarto? Quiero decir, estoy segura que ella es adorable, pero no me interesa su receta de panqueques. O, ¿estaría destinada a vivir hasta los 23 y ser una inspiración para aquellos que nunca tuvieron la oportunidad de conocerme?


Así que llegamos rápidamente al 2018 donde actualmente me siento con la determinación de no filtrar mis palabras. Ese es mi YOLO porque si la vida es tan graciosa y retorcida como creo que es, y termino muriendo a los 43, quiero que el mundo sepa quién soy de verdad. Con todas las señales y palabrotas. Desde entonces, he ido a SCAD, y actualmente estudio moda como programa principal y diseño de vestuario como especialidad. Para resumir: Aún soy neurótica, y cada vez que pestañeo, estoy pensando en formas de hacer una diferencia en este mundo, además de hacer dinero. Coño, me encanta el dinero, realmente necesito dinero, pero claro, eso es otro artículo para el blog. Ya he marcado la mayor parte de los primeros cuadritos en mi lista de vida, así que estoy tratando de planificar algún tiempo para detenerme y oler las rosas. Es mi forma neurótica de no ser neurótica. Mi pretexto para escapar en el sistema. Porque, después de todo, las posibilidades en esta posible matrix que llamamos vida, es que sólo vives una vez.


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